Ir a noticias

El nuevo concepto de casa eficiente

29
NOVIEMBRE
2012
Editorial
Por Editorial

El nuevo concepto de casa eficiente es lo que los alemanes denominan “casa pasiva” que se basa en el principio de captación, almacenamiento y distribución capaz de funcionar sin aportaciones de energía exterior y que implica unas técnicas sencillas, sin equipos.

Aprovecha, por ejemplo, condiciones como la orientación  hacia el sur para un mejor aprovechamiento de la radiación solar, en combinación con un cierre hermético en todo el habitáculo, combinado con un sistema de intercambiador de calor para renovar el aire. No se utilizan las calderas.

Aunque parezca difícil de imaginar en Alemania una casa sin caldera, es una realidad en este tipo de viviendas.

Son muchos los interesados en la construcción de estas casas que apenas cuestan un 7% más que las convencionales, y que significa una construcción más sostenible, aplicando sistemas más eficientes, mejor aislamiento y energías renovables.

Muchos son los ingenieros y arquitectos de todo el mundo que comienzan a interesarse por este tipo de construcción más sostenible. Desde hace unas décadas se lleva intentando crear este tipo de viviendas  que minimizan el uso de sistemas convencionales de calefacción y refrigeración aprovechando las condiciones climáticas y de soleamiento. Aunque estos intentos fallaron debido a la falta de ventilación de estos lugares herméticos. Sin embargo es ahora cuando se ha creado un ingenioso sistema de ventilación donde el aire viciado que sale cede su calor al aire frío que entra con una eficiencia del 90%.

“Hasta ahora para crear una casa caliente primero tenías que haberla calefactado . Nuestro objetivo es crear una casa sin demanda de energía”, dice Wolfgang Hasper, ingeniero del instituto de la Casa Pasiva en Darmstadt.  El objetivo principal de estas casas es mantener el confort consumiendo menos energía y se consigue reciclando el calor.

Un edificio cerrado herméticamente puede parecer sofocante; pero una casa así tiene tantas ventanas como una normal, y son ventanas que pueden abrirse. Lo que puede resultar raro en una primera toma de contacto es la uniformidad del aire y la temperatura en el interior. El suelo no está frío, las paredes y el aire están a la misma temperatura. Si abres una ventana, verás que está formada por capas de cristal y gas, con elaborados sellos en los filos. En el techo hay unos conductos por los que sale el aire. En la sala de máquinas no hay caldera; en su lugar vemos una gran espuma de poliestireno en cuyo interior se encuentra el intercambiador de aire.

Ahora mismo hay unas 15.000 casas pasivas en todo el mundo, la mayor parte de ellas en Alemania o en países escandinavos. Las escuelas de Frankfurt por ejemplo ya se construyen con esta técnica, y su popularidad comienza a extenderse.

Los investigadores ahora buscan la forma de adaptar este sistema a climas más cálidos como el nuestro donde el intercambiador de calor pueda utilizarse también para refrigerar.